domingo, 25 de octubre de 2009

Tecnología-Metodología

La tecnología que tenemos a disposición en las escuelas (pizarrón, tizas, libros, cuadernos, lápices, biromes, hojas, borradores, papel afiche, etc) desde hace algún tiempo debe coexistir con la tecnología digital, a la que tanto nos resistimos los docentes. El adulto, considerado un inmigrante digital debe convivir con nativos digitales, nuestros hijos, nuestros alumnos. En esto radica la brecha generacional: uno recien aprende, los alumnos hace 10 años o más que están frente a una pantalla, siendo algo natural para ellos y no extraño como lo es para nosotros. Mientras los docentes sigamos enseñando de manera secuencial y en base al libro, y con un método tradicional de enseñanza aparecerán más alumnos desmotivados y desinteresados, dado que esta generación está atravesada por la cultura del zapping, por un mundo imágenes y pantallas, por el hipertexto, por redes de comunicación. No se trata del abandono del uso del libro, sino de ofrecer más variedades de contacto con la lectura y el mundo de los hipertextos ofrece una forma de organización de la información totalmente diferente a la utilizada en la escritura.
Si queremos lograr eficiencia, el método del docente debe ser invención, estrategia, arte, reflexión, al servicio de la actividad organizadora de la información. La Escuela debe ser un espacio de construcción de conocimientos significativos y no impuestos como un producto acabado y descontextualizado, priorizando la metacognición dando posibilidad a variados puntos de vista que integrándose y manteniendo sus peculiaridades, puedan abordar de otra manera el objeto que se quiere estudiar, es decir, dando respuestas integradas a pesar de los aspectos que cada disciplina tiene. El docente estimula la imaginación, la argumentación, la búsqueda de pruebas, para lo cual el proceso de enseñanza se centra en el sujeto que aprende, en su actividad constructora, en su elaboración personal afirmando su autoestima y autonomía, debe alentar a los alumnos a reformular sus producciones, a reflexionar sobre sus propios errores, a encontrar las propias estrategias, a integrar en los procesos de aprendizaje las demandas sociales, culturales, históricas, favoreciendo la incoporación de valores, debe integrar sus esfuerzos tanto de enseñanza como de investigación en el trabajo cooperativo y comunicativo de lo grupal.
Si la metodología se centra en el alumno que construye su conocimiento, debemos poner a su alcance todos los recursos existentes para que acceda a la información (libros, internet), desarrollando en ellos la capacidad crítica y enriqueciéndose con los intercambios que puedan realizarse entre los miembros de una comunidad virtual en las distintas dimensiones (perdón por mi ignorancia pero no sabía como denominar en forma general a los blogs, foros, cafés). Es una forma más de cooperación, colaboración y de involucrarse "virtualmente"

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